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"Un poema no existe si no se oye,
antes que su palabra, su silencio."
José Ángel Valente
Nuestro cuerpo capta de modo constante la energía circundante;
energía que percibe, según su intensidad, como luz, sonido,
temperatura, etc. Además parte de esta energía es traducida a
códigos que nos permiten interactuar con el entorno, dando lugar a
fenómenos como la sensación, el pensamiento y la conciencia.
La fotografía
reproduce el fenómeno de la visión; captando energía, impulsos
fotoeléctricos, y fijándolos en una materia sensible a éstos.
De modo que produce una combinación de luces y sombras, de
presencias y ausencias de este estímulo, que, a la postre, nosotros
traduciremos en formas visuales, in.formación.
Las imágenes son la base del lenguaje fotográfico y como tal se han
tratado. Desarrollando multitud de teorías y practicas de la
comunicación visual; basadas en la memoria, el documento, la
composición, la equivalencia, etc.
Tal como yo lo veo la imagen es básicamente la fijación de un hecho.
La cristalización de un estado de cosas. La huella en la materia de
un contacto con la luz. Detener una acción nos permite estudiarla,
analizarla a posteriori, pero el hecho es que esa acción existe
antes de que la fijemos; y, el hecho es, que la luz que impresionará
el material sensible lleva consigo todas esas imágenes antes de que
aparezcan.
En
la película hay, ya antes de ser revelada, una imagen que late.
En la luz existen,
ya antes de ser captadas por la película, todas las imágenes que la
película es capaz de captar, además de muchas otras para las cuales
no es sensible la película.
Si
bien la disposición y sensibilidad del cuerpo que recibe la luz
influyen en la imagen resultante la pregunta es: ¿Hasta dónde se
puede percibir una imagen antes de que ésta aparezca como tal?
¿Dónde está el umbral de aquello que llamamos fotografía? ¿A qué
rastros de luz estamos dispuestos a considerar fotografía?
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