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Bhagavad
Gītā.
Ed.
Trotta. Madrid 1997
XIII.
DISCERNIMIENTO ENTRE LA NATURALEZA Y EL ESPÍRITU.
13.
Aquel
cuyas manos y pies están en todas partes, cuyos ojos oídos y bocas
se encuentran por doquier, habita en todas las criaturas y a todas
las envuelve.
14.
Brilla
su reflejo a través de las funciones de todos los órganos aunque
carece de ellos. Desligado de todo, todo lo sostiene. Y, sin tener
atributos, los percibe
15.
Está
dentro y fuera de los seres, se mueve y a la vez es inmóvil. Es
incomprensible por su sutileza. Y se halla lejano y próximo a un
tiempo.
16.
Aunque
no hay división en Aquello que ha de ser conocido, parece como si
estuviera dividido en todos los seres. Y es el que mantiene todo lo
que existe y al mismo tiempo el que lo engendra y lo absorbe.
17.
Aquello
es la luz de luces, conocido como lo que está más allá de las
tinieblas. Es el conocimiento, lo que se ha de conocer y lo
conocido. Es el que habita la inteligencia de las criaturas.
19.
Has
de saber que tanto la naturaleza como el espíritu carecen de
principio. Y has de saber también que de la naturaleza han nacido
las modificaciones y cualidades.
27.
Ve
a quien ve al Ser supremo residiendo en todos los seres por igual,
permaneciendo como el Imperecedero entre lo perecedero.
28.
Al
ver a Dios presente en todo no se destruye al Ser, y así se alcanza
la meta suprema.
29.
Y
quien ve que las obras son realizadas en sus distintos aspectos por
la naturaleza misma, mientras el Ser no actúa, tiene una visión
verdadera.
30.
Cuando
se es consciente de que la diversidad de lo existente tiene su raíz
en el Uno, y que todo es manifestación de aquello, entonces se da
la identidad con lo absoluto.
XV.
EL ESPÍRITU SUPREMO
4.
Se
debe buscar aquel estado de donde no se vuelve jamás: Me refugio en
aquel espíritu primordial de quien ha surgido este eterno proceso
de manifestación.
5.
El
sabio que está libre de orgullo y falsedad, el que ha conquistado
el mal de la identificación y vive siempre dedicado a lo
espiritual, liberado por completo de los deseos, y de los opuestos
placer y dolor, alcanza ese estado imperecedero.
6.
Ni el sol, ni la luna, ni el fuego pueden
iluminar Aquello. Es mi suprema morada y quien llega a ella no
regresa jamás.
7.
En realidad una parte de mí mismo se convierte en el Ser
individual eterno en la región de los seres vivientes y atrae hacia
sí los sentidos y la mente que habitan en la naturaleza.
8.
Cuando el señor abandona o asume un
cuerpo, se los lleva consigo, como la brisa se lleva consigo el
aroma de las flores.
10.
Los que están confundidos por las ilusiones no
le ven cuando abandona un cuerpo, cuando permanece en él o cuando
experimenta algo o está identificado con las cualidades. Sólo le
ve quien tiene el ojo de la sabiduría.
11.
Los
yoguis que son diligentes en su práctica lo ven en sí mismos.
Mientras que los que no tienen discernimiento y les falta
auto-control no pueden verlo aunque se esfuercen.
12.
Reconoce
que la radiante luz del sol que ilumina el universo, la luz de la
luna y la del fuego es mi propia luz.
13.
Y
al penetrar en la tierra mantengo a todos los seres con poder y
alimento a las plantas transformándolas en el soma que es su savia.
15.
Yo
habito en los corazones de todos los seres. En mí tiene su origen
la memoria y el conocimiento y también la pérdida de los dos. Yo
soy el único que se ha de conocer mediante los Vedas, soy el autor
de la filosofía vedanta y el conocedor de los Vedas.
16.
Hay
dos principios en el mundo: el de lo perecedero y el de lo
imperecedero. Todos los seres son perecederos. Sólo al
Indiferenciado se llama Imperecedero.
17.
Pero
hay otro principio diferente, el Espíritu supremo conocido como el
Ser transcendente, el Dios eterno que interpenetra los tres mundos y
los sostiene.
19.
Aquel que, libre de ilusión, me conoce como el Espíritu supremo,
lo
conoce todo,
y en todo me adora con el ser entero.
XVIII.
RENUNCIA Y LIBERACIÓN
51.
Cuando
una persona está dotada de una mente pura, tiene auto-dominio y
fortaleza, puede apartar los objetos de los sentidos y eliminar el
apego y el rechazo.
52.
Vive
en soledad con comida sencilla, emplea pocas palabras, tiene
dominado el cuerpo y el pensamiento, y está por completo dedicada a
la contemplación, por estar desapegada.
53.
Esa
persona que ha dejado el egoísmo, la violencia, el orgullo, el
deseo pasional, la cólera, el afán de posesiones superfluas y
está libre del sentido de “lo mío”, vive en serenidad y está
en capacidad de ser uno con lo Absoluto, con Brahman.
54.
Al
estar unido al Absoluto, viviendo en la plenitud del Ser, nada desea
ni lamenta nada. Y al amar por igual a todos los seres, tiene la
más elevada devoción hacia mí.
55.
Por
esta devoción me conoce en mi verdadera esencia. Y al conocerme de
verdad penetra de inmediato en mí.
56.
Teniéndome
como refugio, por mí gracia llega al estado eterno, inmutable,
aunque esté siempre en actividad.
57.
Al
ofrecerme de corazón todos tus actos, teniéndome como tu meta
suprema, centra en mí tu pensamiento por efecto de tu mente
contemplativa
61.
Dios
habita en el corazón de todas las criaturas, Arjuna, y su poder de
crear ilusión las arrastra como si estuvieran en una rueda
mecánica.
62.
Refúgiate
únicamente en él, descendiente de la dinastía Bharata. Y por su
gracia alcanzarás la paz suprema y la eterna morada.
65.
Centra
en mí tu pensar. Haz actos de devoción y sacrificio por mí,
reverénciame. De esa manera vendrás a mí. Te lo prometo, porque
te amo.
IX.
EL MISTERIO DEL CONOCIMIENTO DE LA VERDAD
25.
Los
que adoran a los dioses llegan a los dioses, los que rinden culto a
los antepasados van a los antepasados, los que hacen sacrificios a
las distintas entidades van a ellas, y los que me adoran a mí, a
mí vienen.
26.
Acepto
cualquier ofrenda hecha con amor, una hoja, una flor, un fruto, o un
poco de agua, siempre que la haga una persona de corazón puro.
27.
Lo
que hagas de manera espontánea, hijo de Kunti, lo que comas, lo que
ofrezcas en sacrificio, lo que des, las austeridades que practiques,
hazlo todo como ofrenda a mí.
28.
De
esta manera quedarás libre de las ataduras de las acciones, de sus
buenos o malos efectos. Y centrado tu interés en el camino de la
renuncia, serás libre y vendrás a mí.
29.
Soy
el mismo para todos los seres. No hay nadie despreciable para mí.
Mas quienes me adoran con amor habitan en mí y yo habito en ellos.
34.
Centra en mí tu mente, adórame, ofréceme
tu sacrificio, póstrate ante mí.
Concentrado en mí y teniéndome como meta
suprema, sin duda llegarás a
mí, el Ser.
V.
LA RENUNCIA DE LAS OBRAS
18.
Aquí,
en la tierra, los que están establecidos en la ecuanimidad superan
el mundo de la naturaleza. Y como lo Absoluto es perfecto e
idéntico en todos, se establecen en lo Absoluto.
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