LAO TSE:

Tao Te King.

Luis Cárcamo ed. Madrid 1982

 

 

 

XLII

 

El Tao engendra el Uno,

el Uno engendra el dos,

el dos engendra el tres.

El tres engendra todos los seres.

Todos los seres llevan la sombra a sus espaldas

y la luz en los brazos.

Y el aliento de la nada resuelve la armonía.

 

 

XL

 

El retorno es el movimiento del Tao.

La debilidad es la manifestación del Tao.

Todos los seres han nacido del Ser

y el Ser ha nacido del no-ser.

 

 

I

 

El Tao que puede ser expresado

no es el verdadero Tao.

 

El nombre que se le puede dar

no es su verdadero nombre.

 

Sin nombre es el principio del universo;

Y con nombre, es la madre de todas las cosas.

 

Desde el no-ser comprendemos su esencia;

y desde el ser, sólo vemos su apariencia.

 

Ambas cosas, ser y no-ser, tienen el mismo

origen, aunque distinto nombre.

Su identidad es el misterio.

 

Y en este misterio

se halla la puerta de toda maravilla.

 

 

XXV

 

Antes aún que el cielo y la tierra

ya existía un ser inexpresable.

Es un ser vacío y silencioso, libre,

inmutable y solitario.

Se encuentra en todas partes

y es inagotable.

Puede que sea la madre del universo.

No sé su nombre,

pero lo llamo Tao.

Si me esfuerzo en nombrarlo

lo llamo “grande”.

Es grande por que se extiende.

Su expansión le lleva lejos.

La lejanía le hace retornar.

 

(...)

El hombre sigue la ley de la tierra.

La tierra sigue la ley del cielo.

El cielo sigue la ley del Tao.

El Tao sigue su propia ley.

 

 

V

 

El universo es como un fuelle,

vacío, pero nunca agotado.

cuanto más se mueve,

más produce.

 

Quien más habla

menos le comprende.

Es mejor incluirse en él.

 

 

XLVII

 

Sin salir de la propia puerta

se conoce al mundo.

Sin mirar por la ventana

se ve el camino del cielo.

 

Cuanto más lejos se va,

menos se aprende.

 

Así el sabio, no da un paso y llega,

no mira y conoce,

no actúa y cumple.

 

 

XVI

 

Alcanza la total vacuidad

para conservar la paz.

De la aparición bulliciosa de todas las cosas,

contempla su retorno.

Todos los seres crecen agitadamente,

pero luego, cada una vuelve a su raíz.

Volver a la raíz es hallar el reposo.

Reposar es volver a su destino.

Volver a su destino es conocer la eternidad.

Conocer la eternidad es ser iluminado.

 

Quien no conoce la eternidad

camina ciegamente a su desgracia.

Quien conoce la eternidad

da cabida a todos.

Quien da cabida a todos es grandioso.

Quien es grandioso es celestial.

Quien es celestial es como el Tao.

Quien es como el Tao es perdurable.

Aunque su vida se extinga, no perece.

 

 

L

 

Vivir es llegar y morir es volver

(...)

He oído decir que quien sabe cuidarse

viaja sin temor al rinoceronte,

ni al tigre,

y va desarmado al combate.

 

El rinoceronte no encuentra donde hincarle el cuerno,

ni el tigre donde clavarle su garra,

ni el arma donde hundir su filo.

¿Por qué?

Por que en él nada puede morir

 

 

X

 

Unir cuerpo y alma en un conjunto

del que no puedan disociarse.

Dominar la respiración hasta hacerla

tan flexible como la de un recién nacido.

Purificar las visiones hasta

dejarlas limpias.

Querer al pueblo y gobernar el estado

practicando el no-hacer.

Abrir y cerrar las puertas del cielo

siendo como la mujer.

Conocer y comprenderlo todo

sin usar la inteligencia.

 

Engendrar y criar,

engendrar sin apropiarse,

obrar sin pedir nada,

guiar sin dominar,

esta es la gran virtud.

 

 

 

 

 

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