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IBN
ARABI:
Tratado
de la Unidad.
Ed.
Sirio. Málaga 1987
1.1.7
Nadie
le ha visto, le ve, o podría verle jamás. Ningún profeta enviado
ni ningún santo perfecto o ángel se le aproxima. Su profeta es
Él. Su mensajero es Él. Su mensaje es Él. Su palabra es Él. Él
ha mandado su ipseidad con Él mismo, de Él mismo y hacia Él
mismo, sin ningún intermediario o causalidad exterior a Él mismo.
Ninguna diferencia de tiempo, espacio o naturaleza hay entre el que
envía el mensaje, el mensaje y el destinatario del mensaje.
1.1.9.
Lo
que quiero decir es que tú no eres, o posees tal o tal cualidad,
que no existes y que no existirás jamás, ni por ti mismo, ni por
Él, en él o con Él. Tú no puedes cesar de ser por que no eres.
Tú eres Él y Él eres tú, sin ninguna dependencia o causalidad.
Si alcanzas a reconocer en tu existencia esta cualidad de la nada,
entonces conoces a Alá. En otro caso, no.
1.3.3
(...)por
lo que quien conoce su alma, su sí-mismo conoce al Señor. Aquello
que tú crees ser distinto de Alá, no es sino Alá, pero tú no lo
sabes. Tú Le ves y no sabes que Le ves. Desde el momento en que
este misterio haya sido desvelado a tus ojos –que no eres distinto
de Alá -, sabrás cual es el fin de ti mismo, que no tienes
necesidad de anonadarte, que jamás has dejado de ser y que no
dejarás jamás de existir.
1.3.4
Todos
los atributos de Alá son tus atributos. Verás que tu exterior es
el Suyo, que tu interior es el Suyo, que tu comienzo es el suyo y
que tu fin es el Suyo. Y eso, incontestablemente, sin duda alguna.
Verás que tus cualidades son las Suyas y que tu naturaleza íntima
es la suya. Y eso sin que te conviertas en Él, o que Él se
convierta en ti, sin transformación, sin disminución o
aumentación alguna.
1.4.3
(...)Cuando
se descubre el enigma de un solo átomo, se puede ver el misterio de
toda la creación, tanto interior como exterior.
1.4.4
Verás
que no es que Alá haya creado todas las cosas, sino que tanto en el
mundo invisible como en el visible no hay más que Él, porque en
ninguno de los dos mundos hay un solo punto de existencia propia.
Verás que Él no es solamente Su nombre, sino que Él es el nombre
y lo que se nombra, así como la existencia de ambos. Verás que no
es que Él haya creado todas las cosas de una sola vez, sino que “Él
es el creador sublime de todos los días”, por la expansión y
ocultación de Su existencia y de Sus atributos. Más allá de toda
condición inteligible.
1.5.1.
(...)Conviene
al estudiante mirar en su interior, lo que quiere decir en sus
actos, en sus pensamientos, en sus motivos, en sus reacciones, y
tratar de discernir “apasionadamente-sereno” y sin finalidad
alguna en ese mirar, lo que en él son atributos. Cuando la mente ve
los atributos como atributos y no como parte de sí misma, tales
atributos dejan de ser interesantes. Quiere esto decir que cada
atributo descubierto es un atributo que muere y, en consecuencia,
una parte de nosotros mismos (de lo que creíamos ser nosotros
mismos) que muere en sentido figurado. Este es el significado de
frases como “hay que perder la vida para ganar la vida” o “el
que disminuye diariamente aumenta”, que son utilizadas en otras
tradiciones. Cuando el atributo llega a ser conocido como atributo y
la “naturaleza íntima” (el ser puro y desnudo) como “naturaleza
íntima”, puede decirse que todo está en su lugar, pues se ha
alcanzado la muerte antes de morir.
1.7.3.
La
sustancia de tu ser o de tu nada es Su existencia. Cuando veas que
las cosas no so distintas de tu existencia y de la Suya y cuando
puedas ver que la sustancia de Su Ser es tu ser y tu nada en
las cosas, sin ver nada que sea con El o en El, entonces significa
que conoces tu alma, tu “propium”. Cuando se conoce el sí-mismo
de tal manera, allí está la gnosis, el conocimiento de Alá, más
allá de todo error, duda o combinación de algo temporal con la
eternidad, sin ver en la eternidad, por ella o junto a ella, otra
cosa que la eternidad.
2.3.2
Nada
llega a ser que no haya existido antes y nada deja de existir por
destrucción o extinción, o extinción de la extinción. La
existencia de una cosa implica su existencia anterior. Pretender que
una cosa existe por sí misma equivale a creer que esta cosa se ha
creado a sí misma, que no debe su existencia al poder de Alá, lo
que es absurdo a los ojos y a los oídos de todos.
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