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Vibra
en sus pechos corazones. De sus manos, de sus pies, manan notas al
juntarse.
De
los huecos, de los más minúsculos poros, brotan chispas que se
extienden formando círculos, esferas henchidas de luz, que se
disuelven al llegar y convertir otros cuerpos. Según lo que tocan
cuando dan, lucen azules o lucen verdes, o rojas, o amarillas. Sus
colores pulcros permanecen inmóviles vibrando suavemente en las
partes del cuerpo que más y mejor les acogen. Y a veces todo entero
se colma de colores suaves serenos sonoros formando hermandad, y
sube una luz de ellos a los de más arriba, una espiral o un
torbellino, moviéndose sin dejar de estar quieta. Y por un claro
que hay en alguna parte, comienza a nacer luz como de una fuente, o
mil o diez mil fuentes. Y entonces todo se evapora.
Y
una gran esfera de agua y de luz flota por doquier.
Más
leve que una nube, más ardiente que un sol.
Vibra
en sus pechos corazones.
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